“La parca no es tan fea” (2da parte)

Primera parte disponible en este enlace-

Mucho polvo fue abatido en esos días según la muchedumbre de partículas en la ventana, cual delató la luz del farol en el jardín. Alguien hubo de profanar el velo opaco arrastrando su yema por el vidrio, trazando un corazón deforme dividido por una flecha. Gabi estaba en cama pero no estaba, sus ojos apenas parpadeaban, brillantes y seguros. Estuvo en la misma postura desde el anochecer; mas a su sentir, había estado allí, aguardando, durante el último mes.

Él estaba cerca y ella fue consciente cuando llegó el olor a tierra húmeda. Se sacó la manta de encima, su fresca desnudez avivó los tonos de la habitación . La Muerte de hombros anchos se detuvo a los pies de la cama, la vio y comenzó a latir. Ella fue hasta él y le sacó la capa, yacieron juntos hasta alcanzar el sueño.

Con el sol el farol fue sustituido, la silueta flechada en la ventana desaparecida y el cadáver de un mozo descansaba en cama. No estaba Gabi ni la capa que vistió la parca.

Narración Relato

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