IX

Nací falto de bienes,
descalzo incluso estuve,
hambre traigo arraigado,
ajena saciedad.
Barato simple clave que ajuste en mi perfil.
Comprar, brindar, donar:
los verbos más lejanos que el propio “más allá”
Motivos de mis dudas cuando te descubrí,
riqueza tan extrema no viene tan así.
Recorro alrededor previendo con sospecha
se arrime cual descuido dejó tal arsenal.
¡Basta! me dije convencido,
paré de lamentar.
Convierto en vil ladrón las ganas que contuve y te agarro con pasión.
Desde ese día abyecto que vil ladrón yo fui, soy rico,
más que rico la envidia me volví.

Presumo en mis adentros,
no quiero que otros sepan
el ritmo que a mi sangre
le pone tu presencia.

Sucede que de ricos la gente poco sabe,
en errónea etiqueta de tesoros caen.
Saberte si es riqueza
tocarte recompensa
amarte es reencarnar.
Me aflige mi ambición y naturaleza humana,
me obliga a preguntarme si existe más dominio en nuestra realidad,
sería que me amaras
la gloria de verdad.

Amar saca de quicio. Poesía

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