X

(Primer Tiempo)

Acúmulo de cuatro miembros. 

No hay alas, 

no hay olimpo, 

sólo un ser abierto. 

Nacido desde un vientre, 

que ocupa un solo sitio, 

que habla, 

que responde, 

que finge ser un santo. 

Lo típico, un humano. 

He sido bendecido, cierto, pero aún no sé el motivo. 

Advierto que no miento en la locura que confieso. 

Es real mi historia, no hay datos que convierto. 

Tampoco lo creyera si en tercero lo escuchara. 

Pero yo soy segundo, un mago es el primero. 

(Segundo tiempo)

Incrédulo a fuerzas pronostiqué infortunio 

a danzas programadas lejos de ratos diurnos. 

Retándome a sorpresas antojado destino, 

sabiondo de destrezas a confundirme vino. 

Impuso en mi rutina la escena coronada, 

el bendito minuto en que a mi vida llegaras. 

Diminuto recinto, estrecho, cenizo, sin ansias; 

inexperto en amores, veterano en desgracias. 

Celebró la alegría y firme nos contuvo, 

alejó las letanías tras que el sol se puso. 

Ofrenda fueron horas, zozobra en compañía. 

Palabras que corrientes sonaban melodías. 

Estando yo sentado en pose cuanto cómoda,

te tuve justo en frente. Levité sobre mi silla, 

tú sacaste tus alas y en las nubes me alcanzaste. 

Me diste un buen consejo, una estrella me ofreciste. 

Temí soñarlo todo y estuve apenas triste. 

Más osé abrazarte, a besarte tras la tela. 

Mantuviste la distancia, 

tu voz me convencía. 

Deje correr el tiempo, 

mis manos languidecían. 

La noche se marchaba, 

me regresé a mi pose. 

Sentado de regreso, 

ansioso por más goces. 

Salías de mi mundo, 

serena lluvia transitoria, 

Iluso me dejabas. 

Si por cualquier capricho surgiese algún pretexto 

no mediarían razones para buscarte apresto. 

Invadía tu rutina en un hálito de aliento. 

Pero si te encontraba, 

la atmósfera cruzaba el límite veraz, 

entraba en mi nariz y en corto recorrido 

colmaba mis adentros con el más amplio viento. 

Luego te arrimabas dándome una sonrisa. 

¡Ausentes adjetivos permitan describirla! 

Cómo es que tanto, tanto, presume tu conjunto 

robaste de un planeta su vida es lo presunto. 

 –

El mes fue bendecido con salteados encuentros, 

entre uno y el otro apenas me contengo. 

El púrpura tiñendo el mundo alrededor, 

en breve oscurecía en lamentos de dolor. 

Llegando luego el verde, 

verde de esperanza; 

intentos de reparo, milagros y labranzas. 

Envuelto en ese caos te sembré aquí en mi hombro, 

contraje yo un suspiro, 

atado, 

con asombro. 

Pues no lo conocía, 

jamás tuve en mi lecho igual pasión bravía. 

Solo probé desechos.


Amar saca de quicio. Poesía

1 comentario Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: