Los peces que llegan

Agua que se arremolina en turbidez angustiante,

la marea no se anima a dar respiros de instante,

siendo el único extrayente

de la importuna visita

ensoñarse con arriete

que mi piel me solicita.

Mi contexto me licita

si de moral ya me agarro

la tentación con risitas

hostiga con un desgarro.

La cumbre que me he erigido

frente a narcos sentimientos

que traducen en desbanco

del pleno consentimiento,

a roca se invierte en fango

trayendo resentimiento.

De elegir lo mas sensato

siendo sensatez un juego,

no me fío de qué tanto

no se equivoque el herrero

al pensar que es oro encanto

el grotezco hierro fiero.

Súmame que no soy santo

y si a experiencias me niego

es por cuidar de ese manto

que mi ilustre compañero

a extendido siendo tanto

siendo todo,

siendo velo,

del placer, amor y canto,

el mas grande que ojos vieron.

NO OBSTANTE…

¡Que no huyan las vivencias!

y me aferro con esmero,

aunque juegue desconfiado

seré parte de ese juego.

Tenme vivo,

tenme bueno

tenme en vida

tenme en celos.

Déjame comerme los días, las noches y los anzuelos,

ya cerrarán las heridas

siendo huellas de algún duelo

siendo para el hoy semilla,

siendo un viejo sea consuelo.

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