Nuevo coronavirus: Lamento de nuestros días.

Me atrevo a escribir de este tema, como artículo de opinión, por mi condición de médico (actualmente activo en un servicio de urgencias). De igual modo considero, no cuento con conocimientos plenos en virología o microbiología como para establecer un fundamento totalmente fiable o de referencia en el tema. Para este artículo he tenido que hacer una revisión/búsqueda de la actualidad acerca del virus; el resto es apreciación desde mi experiencia y análisis de las circunstancias.

Un poco de Historia.

Es una enfermedad más antigua de lo que imaginamos la mayoría, se presume existe desde el siglo IX a. C. Sin embargo, fue reconocido, inicialmente, en bovinos. Entre 1890-1899, se sospecha, tiene lugar la nueva afinidad del virus por humanos (no está claro si por trasmisión bovino-humanos o por mutación). En la segunda mitad del pasado siglo (1965) consta la primera detección del virus en la cavidad nasal humana, procediendo a cultivo en una tráquea embrionaria. En aquel entonces se expuso a un grupo de voluntarios a la infección y desarrollaron síntomas de catarro común. (secreción nasal acuosa, prurito nasal y faríngeo); siendo considerado como una infección cual requería vigilancia pero no suponía riesgo letal para la salud.

El brote actual comenzó en la Ciudad de Wuhan (una metrópoli muy bien conectada con aproximadamente 11 millones de habitantes), provincia de Hubei en China Central, con momento en diciembre de 2019; tras la presentación de Infección Respiratoria Baja en grupo de personas vinculadas a un mercado mayorista de mariscos y animales vivos. EL tamaño de Wuhan, su carácter comercial y enlace con el resto de los núcleos urbanos relevantes de China, justifica la rapidez con cual la enfermedad trasgredió fronteras.  

Se supone que fue una persona de cincuenta y tantos años (la prensa china y americana discrepan al respecto*), con residencia en Hubei, la primera en contraer el virus. EL 31 de diciembre se notificó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el brote, aludiendo a 27 personas con neumonía de origen desconocido, cuales comenzaron con síntomas desde el 8 de diciembre. Desde entonces comenzó la propagación de la enfermedad al resto de países y continentes, con un impacto variable. Declarada finalmente una pandemia, el pasado 11 de marzo. Se sospecha ha sido trasmitida por un animal, previa mutación del virus, con diversas especulaciones al respecto y mucha divergencia de criterios; se culpa principalmente al pangolín y al murciélago. Las fuentes más fiables se abstienen de un argumento certero al respecto.

¿Por qué coronavirus?

El coronavirus está incluido en la categoría taxonómica Coronaviridae. Su nombre, básicamente responde a las características físicas de este en la microscopia. Presenta en su superficie disposiciones radiales “como clavos espaciados” que le confieren un aspecto de Corona. Desde que se notificó a la OMS el brote actual, a finales de diciembre de 2019, fue denominado 2019-CoV refiriendo al año de detección y denominación nuevo coronavirus. Sin embargo, un grupo de expertos, reunidos en Ginebra, sustituyeron este nombre el pasado 11 de febrero, por COVID-19. La actual nomenclatura abrevia la denominación: enfermedad por coronavirus del inglés corona virus disease 2019. Este nombre se selecciona cuidando de no estigmatizar a animales, localidades, cultura o personas; contemplando experiencias pasadas en cuales se sacrificaron animales en masa o se señalaron a grupos sociales por relacionarlos con la enfermedad.

¿Inmuniza la infección por COVID-19?

Sin dudas sería algo positivo entre tanto daño, que al menos la enfermedad, dejara tras su paso, inmunidad propia. Sin embargo, no existen datos concluyentes al respecto. La mayor preocupación aparece en personas que han padecido la enfermedad siendo egresados con test negativos y resultan positivos nuevamente al repetir la prueba diagnóstica. Pero ni este inconveniente logra dar por segura y posible la reinfección, pues pudo existir algún fallo del algoritmo para obtener la muestra de exudado (nasal o faríngeo) en el supuesto negativo, al momento que se supuso rebasada la infección.

Previamente al brote actual se conocía que para esta familia de virus, se producía, posterior a la infección, una respuesta inmune adaptativa prolongada. De igual manera no se deben subestimar las modificaciones en el comportamiento de un determinado virus, cuales puedan tener lugar tras mutar. Un artículo de la Academia Española de Dermatología y Venereología refiere a un estudio realizado en monos, a cuáles le han inoculado el nuevo coronavirus y tras la remisión de la enfermedad y nueva exposición, no presentan carga viral relevante.

El pensamiento científico global alude a que es muy pronto para lograr conclusiones absolutas al respecto, así como considera variable la respuesta residual en relación a la presencia o no de estados/enfermedades concomitantes que puedan suponer un fallo inmunitario en algunos individuos. Esto aplica al principio universal de que las enfermedades no se manifiestan igual en todos los pacientes, estando influida su expresión por las condiciones del medio/organismo en que se desarrollan. De momento no se ha notificado una vacuna con efectividad probada ante este virus.

¿Puedo contraer el virus y no ser consciente de ello?

Existen altas probabilidades, aparentemente, de que esto ocurra. Teniendo en cuenta que en España se realizan la mayoría de los test en pacientes con síntomas, existen muchos a cuáles se le ha realizado la prueba por sospecha de exposición, por ser contacto de algún enfermo, personal sanitario etc.; han resultado positivos y han cursado la enfermedad sin el menor de los síntomas. (en relación a esta enfermedad, el poco tiempo desde su aparición y la diversidad que existe en la gestión gubernamental para su detección y control, no considero absoluta ninguna afirmación al respecto). Desde mi experiencia, tuve en consulta a una paciente con más de 40 años, quién fue sometida al test por tener contacto con enfermos y resultó positiva, tenía más de 20 días desde dicha detección y se encontraba asintomática sin alteraciones en analítica /radiografía realizadas.

Cuba es uno de los países que establece cuarentena controlada (no en el domicilio) para todos los contactos de enfermos confirmados, realizando la prueba PCR** (Reacción en Cadena de la Polimerasa) a estos y notificando a diario, en sus medios de prensa, muchos de estos casos como positivos asintomáticos. (Tampoco me fío del todo de lo que notifican los gobiernos, menos si no existe libertad de prensa).

Otros como Alemania, cuales cuentan con valores diferenciales pronunciados de relación enfermos/fallecidos por COVID-19, muestran que un gran número de portadores del virus no desarrollan la enfermedad, si se considera la baja tasa de morbilidad y mortalidad que están mostrando para la enfermedad pese al número elevado de contagios.

¿El cese del confinamiento supondrá seguridad al respecto, al salir a la calle?

Desde mi percepción, no será seguro. Hasta que no contemos con una vacuna de efectividad probada y estemos bajo la protección que ofrece esta, no hay garantías de que no se contraiga fácilmente el virus mediante un saludo o la típica conversación inocente con un dependiente de una tienda, un agente inmobiliario o a la vez que tomamos un café con un amigo. Mucho menos si cesara las medidas de contención en los meses venideros antes de finalizar el año, teniendo en cuenta el alto número de contagios que se suman a diario.

Hay que tener en cuenta el desempeño desfavorable que tienen, para esta enfermedad, los pacientes con afecciones crónicas no trasmisibles; así como los portadores de otras cuales comprometen su estado inmunitario. El deterioro orgánico fisiológico que se produce con la edad, evidentemente, también predispone a una evolución tórpida si se adquiere el virus. Se deben extremar medidas para proteger a los mayores.

El COVID-19 ha cambiado nuestra manera de vivir. Ya un saludo no es solo un gesto inocente de estima, ya un abrazo supone más que cariño, ya una conversación  es más que un modo de comunicar. Estamos en tiempos de distancia y sin dudas las huellas sociales del coronavirus no son nada depreciables pese a que el mundo esté centrado en sus secuelas sanitarias y económicas.

*Datos del gobierno chino afirman que fue un varón de 55 años quien debió adquirir el virus el 17 de noviembre de 2019; según South China Morning Post.  The Wall Street Journal afirma que fue una vendedora de mariscos de 57 años.

**La PCR, siglas de Reacción en Cadena de la Polimerasa; es una prueba diagnóstica que se encarga de la detección del material genético de patógenos en una muestra determinada (fluido o tejidos). Es un examen considerado de alta especificidad, alta sensibilidad y precoz. Cuenta con cierta complejidad lo que requiere de un personal debidamente entrenado para su ejecución.

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