Poesía

Durmamos

…ceiba de mis adentros, como una cruz en la montaña, en desafío continuo con la lluvia, el viento y los incrédulos; estoy plantado también en tus pisadas. Esperando brisa que revuelva algo de tu polvo y yo lo inhale, me recorra y se acomode allí donde mi sangre respira.
Como discreto mendigo me ven todos, entre cartón y trapos me resguardo. No quiero que me sepan sin antojos, no quiero para otros tu luz aunque me sobre. Me marcho a los hierbajos con mis pensamientos, reaparece un húmedo jardín cuando te traigo. Mientras lo hago se desprende azul desde mi cielo, precipita y se funden mar y firmamento. No habrá noche donde tú, mi amor, no pongas tu farol. No habrá día, amor, donde tú me faltes.
Es de idealistas amarse en estos años, donde se confunde contacto con comunicación, donde el paisaje es prisionero en la pantalla y los dedos van al vidrio y no a la piel. Es de fieros siquiera plantearse el conseguir hacernos viejos con el mismo afán de conversar. Por cada cana me reservaré un recuerdo, así estaré más cerca de nuestro conjunto con las décadas.
Subiría todos los escalones aunque mis pies haya prestado, si allá en la cúspide tendré tu manto. Me vestiré del vil e incitaré al demonio, si es el infierno el hotel de tu capricho.
Me iría a la luna, sin importar si en el trayecto quedo suspendido.
Te haré llegar en algún hueso, la certeza de que haberte conocido es la rareza más hermosa que he vivido.
DURMAMOS, hoy que sea con los pies a la cabeza. Así es mi mal.

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