Opinión

Pudiendo aceptarme, podré vivir y compartir.

Parece que solemos necesitar que alguien nos diga hasta eso que sabemos, porque incluso aunque lo prediquemos, no lo practicamos. Entonces, respetando la filosofía que he decidido adoptar (documentar lo aprendiendo) decidí escribir, desde mis propios conocimientos (cuales además dispongo a reforzar mientras indago en el tema) esta entrada. En lo siguiente unos puntos que no debemos obviar jamás:

1- Sé tú mismo:

Ser uno mismo demanda remodelar la conducta; entrenando la mente y centrándonos al máximo en nuestras respuestas. ¿Por qué remodelar la conducta? Resulta, que cada vez más las generaciones son víctimas del ejercicio de simular la vida ajena en busca de la aceptación, especialmente desde que las redes sociales y medios de comunicación han establecido una pauta de «cómo debemos ser» basado en patrones famosos o populares. Seamos conscientes de que nuestras manifestaciones, reacciones o decisiones no están en estado puro, o determinadas por un análisis fiable ajeno a la cultura que nos diluye; sino que son respuesta integrada por el roce compacto y variable de cada una de las piezas que constituye la compleja maquinaria del momento en cual vivimos. Apartar todas estas influencias para tomar una decisión con un basamento en inteligencia no sugestionada, parece ser una quimera. Ser uno mismo puede ser una mierda, puede exponernos a críticas, puede motivar el descontento de aquellos que no tengan un carácter en armonía con el nuestro. Más, nos ayudará a aceptarnos y a despojarnos de las pieles que nuestros padres y otros, inconscientemente, han puesto a nuestras espaldas pensando que nos mejorarían la existencia. Que la belleza del corazón prime; y la belleza física no sea más de lo que es: un atuendo. Que las alternativas a lo que alguien sin derecho para ello ha tildado de normalidad, nos haga extraordinarios. Venga lo diverso y diluya a lo monótono que el camino es corto para ver las mismas flores cada día en los linderos.

Entre tantos rayos que inciden sobre nosotros, destellos sociales, podemos tal vez atenuar uno de ellos: el qué dirán. Errática atadura sujeta a enramado evolutivo alimentado por el temor. Si, estamos amañados por el qué dirán. Nuestras reacciones pueden llegar a dar mayor respuesta a esta afirmación que al deseo genuino o al propio sentido de lo correcto. El criterio que más poder debe ejercer, es el criterio propio. Mucho podría evitarse de ser analizadas las acciones previamente; así como muchas acciones no son resultado de nuestros verdaderos deseos sino de deseos que se arraigan en nuestra previsión por la influencia de factores externos. El pensar, si esos verdaderos deseos, o dígase si actuar siendo uno mismo pueda ser perjudicial o no, ya dependerá de otras consideraciones; pero en sentido bastante general, lo que no resulte en daños propios o a terceros no sería algo «malo» por defecto. Esta última afirmación, como casi todo, contiene matices. En este punto, esperemos que contemos con la madurez y conciencia social suficiente como para ser alguien con tendencias sanas de conducta, (aclaro que sanas, no es rígido sinónimo de correctas).


2- Se un ser social:

Desde siempre vivimos en relaciones, entre nosotros mismos y con nuestro medio. Esto significa una interdependencia constante con elementos/seres en el entorno. También se pierde el sentido de la existencia si negamos la importancia que tiene en la propia, el intercambio constante con otros seres; sean amigos, familiares, pareja, el presentador en televisión, el guardia de tráfico u otros que intervengan en nuestro recorrido diario. Somos seres sociales. El no aceptarlo tempranamente y el no conseguir armonizar con el entorno nos convertirá en inadaptados absolutos.

La puesta en práctica del concepto de interdependencia es saboteada constantemente por todos los rasgos discriminatorios que han aparecido en la evolución del hombre. Corrientes históricas e ideológicas han segregado a los humanos en grupos, han roto la consonancia y el igualitarismo; no significando este último la renuncia necesaria a una estructura genérica gubernamental que establezca el orden, sino a conceptos excluyentes sin un basamento justificado, como es el caso del machismo, el racismo, la xenofobia, la homofobia, etc.

En contraposición, la implicación social de un individuo no deberá traducir en dependencia o incapacidad para el enfrentamiento adecuado de situaciones en ausencia de recursos ajenos. Los cambios podrían suponer un desenchufe del entorno social que se ha ido construyendo y la exclusión, ya sea brusca o paulatina, de los círculos habituales. Asumirlo es adaptación, adaptarse es evolución.

3-Transita las vivencias:

El enunciado, simplemente traduce en vivir. Suele ocurrir que inmersos en una vida atareada como la que caracteriza a la sociedad occidental, persiguiendo el logro de objetivos, nos basamos en un patrón rígidamente comparativo, yendo todos a carrera por un estatus. Este estatus suele ser una preconcepto de éxito que penetra continuamente por nuestros receptores sensoriales. No todos seremos iguales y no todos acariciaremos los mismos estándares para un determinado criterio. Sí que es cierto, que el nivel de satisfacción de cada uno estará mediado por la imagen que se ha formulado de sí mismo y la asumpción de su realidad. Aquellos que saben apreciar la belleza del segundo que transitan, vivirán en calma. Suele ocurrir que la búsqueda de un logro no permite saborear el logro mismo, que los complejos y escollos que crecen ante la auto comprensión de deficiencias, nos privan del placer que las experiencias ofrecen. La falta de enfoque y la propensión a distracciones resta encanto a cada tránsito. En el sublime acto de cagar, estamos en el váter con el móvil en la mano, perdiéndonos el sueño del estreñido. Durante el sexo, permitirnos ultrajar su concepción por hologramas mentales categóricos adquiridos, supondrá la castración de un acto instintivo para el cual tenemos opción de pleno disfrute. El sexo social, me atrevería a etiquetar, está amañado por expectativas, guiones, prejuicios, concepciones arcaicas, competencia y por la injusta desigualdad de género. El sexo está diluido.

Acéptate, disfruta y comparte. Ahora.

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